Volcán Paricutín

El Paricutín es un volcán con una historia muy peculiar. Está ubicado en el estado de Michoacán, a unos 322 km al oeste de la Ciudad de México y es reconocido por ser el más joven de todo el continente americano, además de que forma parte de una de las 12 maravillas naturales del mundo.

El volcán de Paricutín, Parhíkutini en lengua purépucha, puede traducirse como “lugar al otro lado”.

Características del Volcán

El terreno donde nació se localiza a 2,280 m sobre el nivel del mar, pero el volcán en sí, solo alcanzó una elevación de 424 m, algo no muy sobresaliente comparado con otros volcanes mexicanos. Sin embargo, su actividad ha sido muy frecuente y no se descarta la posibilidad de que pueda efectuar erupciones más intensas.

Es un volcán con cono de escoria de tipo estromboliano que forma parte del Eje Neovolcánico. La clasificación de su tipo proviene de sus erupciones estrombolianas, las cuales se caracterizan por ser levemente explosivas y violentas y por guardar periodos de calma de extensión variable.

Volcán Paricutín, 1994. Imagen de Karla Yannín Alcázar Quintero. Este archivo está disponible bajo la licencia Creative Commons Atribución 2.0 Genérica.

Su historia

Durante el siglo XX, se suscitaron dos eventos de importancia para el desarrollo de los estudios vulcanológicos de México. El primero de ellos fue en 1913 con la erupción del volcán de Colima y el segundo se refiere a las erupciones entre 1919 y 1927 por parte del Popocatépetl. Después de ello, todo volvió relativamente a la calma y nunca se pensó que otro acontecimiento de gran valor estaba a punto de descubrirse.

El campesino Dionisio Pulido fue testigo del nacimiento del volcán.

Una mañana, el campesino Dionisio Pulido salió de su poblado a cuidar de sus animales y todo parecía normal. Llegada la tarde, se dispuso a visitar algunas de sus propiedades cercanas y alrededor de las 16 horas sintió fuertes temblores que no lo alarmaron por completo debido a que estos se estaban efectuando con frecuencia varios días previos. Pero al sentir que los ruidos y temblores subterráneos no cesaban, observó a lo lejos largas lenguas de fuego con fuertes humaredas y estruendos ensordecedores. Ante esta vivencia única, el señor Pulido dio aviso a las autoridades quienes se dieron cuenta de que el campesino había acontecido algo único y fascinante.

El 20 de febrero de 1943 se determinó que aquella formación en el cultivo del poblado de San Juan Parangaricutiro, era el nacimiento de un volcán de cortas dimensiones que estaba sepultando a los poblados a la redonda, como Paricutín y San Juan Viejo. Después de ello, el volcán estuvo activo durante casi nueve años.

Paricutín, México, 1943. Imagen de K. Segerstrom, U.S. Geological Survey. Esta imagen es de dominio público.

Aunque en aquel entonces no se registraron muertes humanas de manera directa, sí hubo personas que murieron a causa de problemas de salud generados por la inhalación cotidiana de material volcánico, siendo la obstrucción de vías respiratorias la consecuencia más común. Ante esto, todos los pobladores fueron evacuados y tuvieron que comenzar de cero en otra zona conocida como Nuevo San Juan Parangaricutiro.

Hoy, el antiguo San Juan Parangaricutiro luce desolado. Es una población desaparecida que quedó bajo la lava desde 1943 y solamente la iglesia sobrevivió parcialmente a los desastres, la cual es visitada por cientos de turistas al año. En algunos puntos también pueden verse escasos restos de hogares.

La corta historia de vida de este volcán ha sido suficiente para nutrir las tradiciones culturales de aquella parte del país y de todo México, pues con el relato de historias sobre las experiencias del nacimiento del volcán y las actividades que este tuvo, se reforzaron las relaciones y las actividades sociales de la nueva población reubicada.

En pocas palabras, el volcán Paricutín creció en una zanja abierta entre las parcelas de cuatro propietarios, lo que sin duda, llamó la atención de investigadores nacionales y extranjeros quienes recopilaron fotografías y testimonios que fueron combinadas con investigaciones de vulcanología. Una de las descripciones más detalladas acerca de esta erupción, se encuentra en el libro “Paricutin: el volcán nacido en un campo de maíz mexicano” publicado en 1993.

Actualmente, no hay volcán más joven que él a lo largo y ancho del Nuevo Mundo.

Cronología de su actividad

La actividad del Paricutín ha sido muy variable a lo largo de su escasa existencia. Con base a sus tipos de erupciones y materiales arrojados, se identificaron cuatro períodos.

1. El período Quitzocho. Comprendió desde su nacimiento, el 20 de febrero de 1943, hasta el 18 de octubre del mismo año.

Se caracterizó por la aparición de una fisura de 30 m de longitud, el levantamiento de una columna de gases de 1 km de altura, efusiones de material incandescente y creaciones de nubes de ceniza de hasta 500 m de altura, lo que provocó la muerte de la vida animal y vegetal a la redonda.

Otra de las cosas más relevantes del período fue la formación de un cono prematuro seguido de flujos de lava y erupciones intermitentes de bombas y lapilli. Durante este período dicho cono alcanzó poco más de 300 m de elevación.

2. Período Sapichu. Comprendió desde el 18 de octubre a 8 de enero de 1944.

Este período duró muy poco pero aquí se presentaron las principales actividades del volcán con derrames de lava, además de apariciones simultáneas de estrechos conductos volcánicos, siendo el más popular el conducto secundario Sapichu que logró construir un cono parásito al norte del cono principal.

El Paricutín en erupción. 1943. Imagen de R.E. Wilcox, U.S. Geological Survey. Esta imagen es de dominio público.

3. Período Taquí. Abarcó del 8 de enero de 1944 al 12 de enero de 1945.

Aquí se formó una serie de grietas al sur y este del cono principal, los cuáles fueron nombrados por los geólogos como conductos volcánicos Taquí y Ahuan. El cono principal se reactivó y produjo derrames cuyos flujos alcanzaron grandes distancias.

El 17 de junio llegó el primer derrame a las calles del pueblo San Juán Parangaricutiro y poco a poco fue cubriendo todo el poblado hasta casi desaparecerlo. La buena noticia, es que los pobladores ya habían sido evacuados semanas atrás.

4. Período Final y Reactivación. Abarcó desde enero de 1945 a febrero de 1952.

En 1952 se presentó otra erupción violenta, que fue conocida como la “reactivación del Paricutín”.

A partir del inicio de este período, el volcán mostró varios momentos de inactividad. Era tanta la actividad del Paricutín, que sorprendían los lapsos de tranquilidad que duraban hasta tres semanas.

Las efusiones posteriores que fueron suscitándose no representaban mayores peligros, por lo que geólogos nacionales e internacionales fueron retirándose del lugar. En 1952 se presentó otra erupción violenta, que fue conocida como la “reactivación del Paricutín” pero no produjo cambios importantes que atrajeran nuevamente la atención de los expertos.

En este período, exactamente en el año de 1949, murió el señor Dionisio Pulido.

Referencias

https://www.paricutin.umich.mx/Paricu22.pdf

http://www.geology.sdsu.edu/how_volcanoes_work/Paricutin.html