Río Sena

Claude Monet, Alfred Sisley, Georges Seurat, Camille Pisarro y Henri Matisse fueron solo algunos de los artistas que encontraron inspiración en la obnubilante belleza del Sena y lo plasmaron en sus obras. El río que cruza París es el segundo más largo de Francia, y uno de los más grandes ríos históricos de Europa.

Características

El río Sena nace en la meseta de Langres, situado en el departamento Côte d’Or de la región de Borgoña, a unos 30 kilómetros de Dijon. La fuente está actualmente protegida en una gruta artificial. Este cuerpo de agua inicia como un pequeño arroyo y fluye más amplio en dirección noroeste hasta desembocar en el Canal de la Mancha, una estrecha sección del mar del Norte. La longitud del río es de aproximadamente 776 kilómetros, y su cuenca cubre un área de unos 79,000 km2.

Las Riberas del Sena fueron nombradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

El curso del Sena, muy sinuoso, generalmente se divide en 5 tramos: el Pequeño Sena, que inicia en su fuente hasta la comuna Montereau-Fault-Yonne; el Alto Sena, de Montereau-Fault-Yonne a París; el llamado Canal de París; el Bajo Sena, de París a Rouen y por último el Sena Marítimo, que abarca desde Rouen hasta el Canal de la Mancha. Comienza a ampliarse al pasar por Châtillon, y cerca de Romilly el río Aube se une a él, lo que convierte a este en un afluente. Es en el valle de Montereau donde el Yonne le proporciona sus aguas, y una vez en París el Marne se le une en su margen derecho. El río Oise también se conecta al Sena por la derecha, aunque lo hace kilómetros después de la capital francesa. Otros afluentes del río son el Loing y el Eure.

A medida que fluye hacia el mar su curso se hace más lento. La bahía de Le Havre es una formación a través de la cual el río Sena se abre paso hacia el mar del Norte. La unión río-mar forma un amplio estuario que años atrás experimentaba un fenómeno llamado macareo, que consiste en una onda proveniente del mar que remonta en dirección contraria a un río o bahía.

Formación

En el Jurásico, gran parte del terreno del actual París estaba libre de agua, pero a mediados del Cretácico se produjo una transgresión marina (inundación por la elevación del nivel del mar) acompañada del depósito de sedimentos, que se asentaron sobre todo en el noroeste de Europa. A raíz de esto, la cuenca del río comenzó a formarse.

Durante el Eoceno y el Oligoceno, el mar entró varias veces en la cuenca a través de un estrecho corredor, y varias capas de sedimentos fueron depositadas paulatinamente. Esto originó una meseta, pero también erosionó el suelo. En el Pleistoceno temprano, el joven Sena, que había recibido agua del río Loire, formó varios meandros que entraron en la meseta.

Ubicación del río Sena.

Río Sena en medio del paisaje urbano.

Flora y fauna

La mayor parte del Sena pasa por regiones industrializadas o con alto desarrollo, por lo que su flora y fauna se han reducido. Sin embargo, las aguas aún alojan peces como la lota (Lota lota), el lucio europeo (Esox lucius), el piscardo (Phoxinus phoxinus), la perca de río (Perca fluviatilis), la platija europea (Platichthys flesus), el esturión común (Acipenser sturio), la tenca (Tinca tinca), la brema blanca (Blicca bjoerkna), la locha espinada (Cobitis taenia), el lobo de río (Barbatula barbatula), la anguila común (Anguilla anguilla), la lamprea de arroyo (Lampetra planeri), la lamprea de río (Lampetra fluviatilis) y hasta la lamprea marina (Petromyzon marinus), que visita las aguas salobres o dulces desde el mar. Acipenser sturio es escaso en el río o puede hacer desaparecido de ahí, y el salmón del Atlántico (Salmo salar), desaparecido de las aguas a principios de 1900, parece estar de vuelta.

Descripción del río Sena.

Atardecer en el río Sena.

El paisaje de la cuenca del Sena es poco variado, pues se estima que un 2 por ciento se cubre de bosques y el 78 por ciento consta de tierras cultivadas. Cerca de su fuente el terreno está dominado por vides, toda vez que Borgoña es una región vinícola. Fuera de su paso por las ciudades, las orillas plantean el hogar algunas plantas acuáticas, en donde destacan juncos.

Importancia económica

La importancia del río Sena es, además de económica, cultural e histórica. Gracias a sus aguas tranquilas, su baja elevación con respecto al nivel del mar y la construcción de represas y embalses, es un río fácilmente navegable. En París, constituye una vía de navegación y la red de drenaje de la ciudad lleva la mayor parte del tráfico fluvial de Francia. Le Havre es el principal puerto del norte del país, y se enclava en el estuario del río, por lo que París está directamente vinculado con el puerto. El Sena pasa por debajo de 37 puentes parisinos y varios más fuera de la ciudad.

En París, constituye una vía de navegación y la red de drenaje de la ciudad lleva la mayor parte del tráfico fluvial de Francia.

En siglos pasados, la pesca en el río fue una actividad económica importante para los habitantes de la cuenca, pero actualmente no. El agua sí lo es: la mitad del líquido es usada por los parisinos y los habitantes de alrededor de la ciudad, y las tres cuartas partes del agua utilizada por la población entre Rouen y Le Havre provienen del Sena. Además, la cuenca es una de las regiones agrícolas más productivas de Francia.

Amenazas

Las aguas del río tienen una alta concentración de metales pesados, especialmente mercurio, cobre, cadmio y plomo. Además, existe alto nivel de nutrientes, sedimentos y bacterias, lo que contribuye a reducir la calidad de las aguas. Es, por lo tanto, un río contaminado en buena parte de su curso. La agricultura intensiva, los efluentes de plantas de tratamiento de agua y en general, la alta concentración de población en sus riberas son las causas más importantes de su contaminación, en tanto las presas de navegación levantadas en algunos tramos alteraron el ecosistema natural y provocaron la desaparición de algunas poblaciones completas de peces diádromos, aquellos que migran entre ríos y mares para reproducirse.

Por otro lado, la baja elevación del río aumenta el riesgo de que se desborde y se produzcan inundaciones, como ha ocurrido en algunos años anteriores. En 1910, una gran inundación, provocada por las constantes lluvias, dejó a cientos de personas damnificadas. En la actualidad, las inundaciones dejarían a cientos de personas sin electricidad, ni teléfono y costaría al gobierno millones de euros.