Volcán de Colima

*Imagen de Jrobertiko. Este archivo se encuentra bajo la licencia Creative Commons Genérica de Atribución/Compartir-Igual 3.0

Colima es un bello estado ubicado al occidente de la República Mexicana. Posee gran diversidad de flora y fauna y un clima cálido sub-húmedo que permite una amplia variedad de ambientes.

Numerosos monumentos históricos, sitios arqueológicos y paisajes naturales son parte del atractivo turístico apreciado por visitantes nacionales e internacionales. Sin embargo, es el volcán de Colima el que atrae todas las miradas.

El volcán de Colima o volcán de Fuego, es uno de los símbolos más importantes de aquella región de México, no solo por su altura de 3,860 m sobre el nivel del mar, sino por ser un estratovolcán andesítico muy activo y de gran peligrosidad. Es considerado un estratovolcán porque se constituye de capas de material fragmentado y corrientes de lava intercaladas. Se estima que se formó en el Pleistoceno tardío, es decir, en un tiempo muy similar al surgimiento del Homo sapiens.

Volcán de Fuego. Imagen de Jozboyd. Este archivo se encuentra bajo la licencia Creative Commons Atribución 3.0 Unported.

Los estudios topográficos realizados al este, sur y suroeste del volcán, demostraron que la superficie está formada de rocas jurásicas y rocas calizas cretácicas plegadas, además de rocas sedimentarias marinas y formaciones graníticas de edad cretácica a cuaternaria.

Dentro del marco geológico, el Complejo Volcánico de Colima (CVC) comprende un orden de tres estructuras volcánicas orientadas de norte a sur. Esto incluye al antiguo volcán Cántaro de 2,900 m de altura; al inactivo Nevado de Colima de 4,240 m y ubicado al sur del Cántaro y el muy activo volcán de Colima situado al sur y muy cerca de la zona de subducción en la Trinchera Mesoamericana.

El Complejo Volcánico de Colima incluye al volcán Cántaro, Nevado de Colima y volcán de Colima.

Actividad del Volcán de Colima

Es el volcán más activo del país y no el popular Popocatépetl como se pensaba, a pesar de que también este último exhibe varias muestras de actividad al año.

La historia eruptiva más importante del volcán de Fuego comprende entre los años 1560 y 1980. En este lapso se han presentado actividades tipo explosivas con un promedio de 30 erupciones, siendo las de 1585, 1622, 1890, 1903, 1913, 2003 y 2005, algunas de las más significativas. Debido a estos acontecimientos, el volcán luce pequeños domos denominados coloquialmente como “los hijos del volcán”, así como un conjunto parasitario de cúpulas en el flanco llamado “el Volcancito”, formado entre 1869 y 1878. Una de las erupciones más recientes aconteció en el 2017, aunque no será recordada como catastrófica debido a que la erupción no fue tan violenta y afortunadamente no generó pérdidas humanas.

No obstante, ante su frecuente actividad, el Instituto de Geofísica de la UNAM (Universidad Autónoma de México) recomendó fortalecer las medidas de observación cercana para evitar tragedias, pues en cualquier momento podría suscitarse una peligrosa explosión que arrase con poblaciones aledañas y paisajes naturales, tanto de Colima como del cercano estado de Jalisco.

Ya vimos que el volcán de Colima ocupa el primer lugar en cuanto a actividad, pero en términos de peligrosidad, los científicos nacionales indican que el Popocatépetl causaría un daño mayúsculo debido a que mayor cantidad de gente vive a los alrededores y a que existe una elevada infraestructura que generaría grandes costos en caso de requerir restauración.

Aún así, el volcán de Fuego requiere de monitoreo constante y para esto se instaló un Observatorio Vulcanológico para dos funciones principales: prevenir la pérdida de vidas humanas y apoyar la sistematización de la investigación vulcanológica de todo el país.

Sucesos memorables

Un gran erupción ocurrida en 1913, formó un cráter de alrededor de 500 m de profundidad que fue llenándose de lava con el paso del tiempo y llegó a sobrepasar los límites del cráter. Esto provocó que un domo bloqueara la chimenea principal del volcán y quedara un peligroso tapón que impedía la salida de gases y material volcánico.

En 1991, se generó un derrumbe parcial por un crecimiento de domo de lava acumulado en bloques. Este colapso fue de material incandescente y lahares posteriores.

Los lahares son flujos de materiales volcánicos y agua que se desplazan en masa desde las laderas de los volcanes hasta superficies llanas, cubriendo todo a su paso. Un alto número de poblados y ciudades alrededor del mundo están amenazados por la formación de este tipo de avalanchas. Hablando sobre los lahares del volcán de Fuego, se forman a partir de la saturación de agua de lluvia de materiales sueltos preexistentes e inician su movimiento descendente. La mezcla es por lo regular, agua con lodo en porcentajes de 80 y 20 por ciento respectivamente.

Ante lo anterior, en el volcán se han colocado pluviometros para detectar niveles de disparo por lluvias torrenciales. Los datos recabados en pocos años de registro, reflejan que este nivel de disparo es comparable con otros grandes volcanes del mundo con alta pluviosidad como algunos de Japón e Indonesia.

Exhalación del Volcán de Colima. Imagen de Juan Marquez. Imagen de dominio público.

Para tener una idea del nivel de lahares en el volcán de Colima, solamente en el verano de 2006 se produjeron 19 deslaves hacia poblaciones cercanas. Para el siguiente año, se instaló una tercera estación meteorológica.

En un depósito de lahar se hallaron restos arqueológicos de 2,500 años de antigüedad.

La erupción de 1998, demostró que este volcán sigue vivo y en sus mejores momentos. En esta se generó una gran columna eruptiva mayor a 10 km y produjo una lluvia de ceniza que tuvo una alcance mayor a 30 km a la redonda, creando además, flujos piroclásticos que se desplazaron a través de las pendientes y alcanzaron 15 km de radio. En julio del año 1999 ocurrió casi la misma situación, pero con una columna de ceniza de más de 8 km. Un flujo piroclástico es una nube ardiente con mezcla de gases volcánicos, materiales sólidos y aire atrapado.

No obstante, la explosión de junio de 2005 es una de las más importantes en el historial de monitoreo continuo que tiene este volcán desde hace 15 años. En este evento, los flujos piroclásticos se levantaron alrededor de casi toda la estructura volcánica, formando nubes de ceniza superiores a los 4.5 km desde la cima, las cuales fueron esparcidas por el viento a una velocidad de 25 km/h, provocando incendios forestales y un llamado a la población local por parte de las autoridades para que estén preparados para un posible desalojo urgente.

En un depósito de lahar ocurrido hace aproximadamente 2,500 años a las faldas del volcán de Colima, se hallaron restos arqueológicos del posible primer grupo humano de la cultura Capacha que se instaló en la región.

En el panorama actual, se espera que el volcán de Colima continúe con su elevada actividad y las poblaciones cercanas puedan estar más seguras ante mejores planes de protección civil en caso de una explosión más severa.

Referencias

https://portal.ucol.mx/cueiv/Volcan-colima.htm

http://www.cenapred.unam.mx/es/Publicaciones/Infografias/InfografiaVolcan_colima/

www.gaceta.unam.mx/20161010/el-volcan-de-colima-es-mas-peligroso-que-don-goyo/

http://www.revistaciencias.unam.mx/es/busqueda/titulo/135-revistas/revista-ciencias-1/1044-el-volc%C3%A1n-de-colima.html

http://www.dgcs.unam.mx/boletin/bdboletin/2016_680.htmlhttps://gsa.confex.com/gsa/2003AM/finalprogram/abstract_62132.htm