Satélites Artificiales

¿Qué es un satélite artificial?


Es cualquier objeto no natural que orbita alrededor de un cuerpo celeste. Estos objetos tienen una intención específica, pero todos persiguen el mismo fin: entender mejor el universo. A diferencia de los satélites naturales como la luna, los satélites artificiales son construidos por los seres humanos y se mueven en torno al objeto que es más grande que ellos. Generalmente son máquinas muy sofisticadas que se envían al espacio exterior, por lo que los desechos o restos de otras máquinas, las naves tripuladas, las estaciones orbitales y las sondas interplanetarias no son satélites artificiales.

Características

-Son lanzados al espacio por medio de cohetes, que son cualquier vehículo (como misiles, naves espaciales o aeronaves en general) que los impulsa hacia arriba.

-Tienen una ruta que seguir, de acuerdo con la función o tarea que tienen que cumplir. Los satélites que orbitan la Tierra permanecen alrededor de ella, mientras que aquellos enviados hacia otros planetas o cuerpos siguen a estos para conseguir alguna información o monitorizarlos.

Hay 2 tipos básicos de satélites que orbitan la Tierra: geoestacionarios y polares.

-Sus usos varían. Algunos son útiles para elaborar mapas, otros para obtener información específica de la Tierra u otros planetas y unos más para recopilar datos que ayuden a prever las condiciones del tiempo en el planeta. El famoso Sistema de Posicionamiento Global (GPS, por sus siglas en inglés), que determina la ubicación/posición de un objeto en el planeta, funciona a partir de una red de satélites artificiales, y de hecho, los sistemas de telecomunicaciones actuales que incluyen la televisión y los teléfonos celulares, funcionan gracias a satélites artificiales.

En suma, sus funciones pueden ser:

Científicas. Ejemplos: estudio del espacio, de la radiación, de los planetas, etcétera.

Aplicadas. Ejemplos: observación meteorológica, espionaje militar, telecomunicaciones, teledetección, etcétera.

-Desde luego, las distancias a las que se encuentran de la Tierra son distintas. Algunos se hallan a 240 kilómetros, pero otros están tan lejos que su distancia es de hasta 36,200 kilómetros. Una gran parte de los satélites que se mueven alrededor de la Tierra permanecen dentro de los primeros 800 kilómetros y se desplazan a velocidades de alrededor de 27,400 kilómetros por hora. Si no viajaran tan rápido, la gravedad los atraería de nuevo hacia abajo.

-Constan de dos partes básicas: la antena y la fuente de alimentación. La primera es la que envía y recibe información, en tanto la fuente de alimentación pueden ser baterías o paneles solares, los cuales proveen energía a la máquina para seguir funcionando.

Tipos

Hay 2 tipos básicos de satélites que orbitan la Tierra:

Geoestacionarios. Se mueven de este a oeste por encima del ecuador, es decir, siguen la dirección y velocidad de la rotación terrestre.

Polares. Viajan de polo a polo, en dirección norte-sur.

Por otra parte, existe un tipo de satélites que observan y detectan las características de la atmósfera, los océanos y las masas de tierra. Son los satélites ambientales, y se dividen en geosincrónicos, que orbitan el planeta a la misma velocidad de la rotación de esta, y en heliosíncronos, los cuales pasan cada día a la misma hora sobre un punto determinado de la Tierra.

La mayor parte de los satélites usados en las telecomunicaciones y en la predicción del tiempo son geosíncronos.

Breve historia de los satélites artificiales

El uso de esta tecnología se remonta a mediados del siglo XX. El primer satélite artificial enviado al espacio fue el Sputnik I, lanzado el 4 de octubre de 1957 por la entonces Unión Soviética. A partir de entonces, varios países han enviado unos 2,500 satélites al espacio.

En 1975 se colocó el primer satélite geoestacionario para el pronóstico del tiempo.

En 1958, Estados Unidos puso en órbita su primer satélite artificial, el Explorer I. Tenía un sensor capacitado para medir los rayos cósmicos, unas partículas de alta energía, y al final hizo el descubrimiento de los cinturones de Van Allen. El mundo estaba en plena Guerra Fría y en medio de la llamada carrera espacial, en la que Estados Unidos y la Unión Soviética competían en la exploración del espacio exterior.

Los casos exitosos del Sputnik I y el Explorer I alentaron a los países a seguir el desarrollo de los satélites artificiales, a la par de los intentos de viajes espaciales. En 1960, Estados Unidos lanzó TIROS I, el primer satélite exitoso para la observación del tiempo. China hizo un primer intento en 1969, pero fue cristalizado un año después.

En 1972, se puso en órbita el primer satélite del programa LANDSAT, cuyo propósito ha sido la observación de la superficie terrestre. En 1975 se colocó el primer satélite geoestacionario para el pronóstico del tiempo. Durante los años siguientes otros hicieron su aparición: SPOT (1986), RADARSAT (1995), TERRA (1999) e IKONOS (2000), entre otros.

A lo largo de la historia, los principales países en establecer satélites artificiales han sido Estados Unidos, China y la Unión Soviética, ahora Rusia.