Robert Oppenheimer

Nueva York, Estados Unidos, 22 de abril de 1904-Princeton, Estados Unidos, 18 de febrero de 1967

Si hay un hombre ligado directamente a la bomba atómica, ése es Robert Oppenheimer. Físico teórico y profesor de Física, dirigió el Proyecto Manhattan que lanzó las bombas en Hiroshima y Nagasaki. Más allá de esto, fue un científico brillante, culto y melancólico que mostró pesar por las víctimas de la bomba atómica.

La vida del célebre Oppenheimer

Julius Robert Oppenheimer, conocido como el “Padre de la bomba atómica”, nació en el seno de una adinerada familia judía cuya casa estaba decorada ni más ni menos que con obras de Pablo Picasso y Vincet vang Gogh. Sus padres fueron Julius Oppenheimer y Ella Friedman, y tuvo un hermano pequeño de nombre Frank.

De pequeño asistió al Alcuin Preparatory School, y en 1911 ingresó en la Ethical Culture School de Nueva York.  El chico era buen estudiante y aprendía rápidamente y con facilidad, completando dos grados en sólo 1 año.

Antes de comenzar los estudios superiores cayó enfermo de un ataque de colitis, por lo que tuvo que ingresar en la Universidad de Harvard con un año de retraso. Ahí estudió, mediante un amplio plan de estudios, matemáticas, ciencia, filosofía, religión oriental y literatura inglesa y francesa. Su interés por la física experimental se remonta a su presencia en un curso de termodinámica impartido por el profesor Percy Bridgman. ¿El resultado? En 1925 se graduó Summa Cum Laude en Química tras una carrera de sólo 3 años.

Después de su graduación viajó a Inglaterra, convencido de que ahí podría estudiar su nueva pasión: la física. Ingresó entonces en el Christ’s College de la Universidad de Cambridge previa solicitud al físico Ernest Rutherford para trabajar en el Laboratorio Cavendish. Si bien las calificaciones del joven y su aparente brillantez académica no impresionaron a Rutherford, fue aceptado e inició una etapa como asistente de J.J. Thomson. Eso sí, tuvo que reconocer que su área no era la física experimental sino la física teórica.

En 1926 dejó Cambridge y partió rumbo a la Universidad de Gotinga para estudiar la física cuántica. Para su fortuna, conoció y se relacionó con importantes físicos como Niels Bohr, Werner Heisenberg, Enrico Fermi, Edward Teller y Max Born. Un año después obtuvo su doctorado bajo la supervisión de Max Born.

Su estancia en Gotinga estuvo salpicada por incidentes que expusieron su carácter con tendencias “autodestructivas”, como dirían sus allegados. No obstante, sobresalió al publicar varias contribuciones a la mecánica cuántica, entre ellas la Aproximación de Born-Oppenheimer.

A su regreso a Estados Unidos en 1929 se dedicó a impartir clases en la Universidad de Berkeley y en Caltech, y ya era un conocido físico teórico. La mayoría de sus alumnos profesaban verdadera admiración a aquel individuo alto que fumaba cigarro tras cigarro.

Durante y después del proyecto Manhattan

La reputación de Oppenheimer durante los años 30 y principios de los 40 era tan buena que fue escogido en 1942 para dirigir el Proyecto Manhattan, que no era más que el proyecto de desarrollo y construcción de una bomba atómica que ya había sido comenzada por los nazis. Eran, pues, tiempos de la Segunda Guerra Mundial.

Oppenheimer cambió la sede del proyecto a Los Álamos, Nuevo México y reunió a un nutrido grupo de físicos para hacer las investigaciones y llevar a cabo las actividades. Su primera acción consistió en calcular la cantidad de uranio necesaria para sostener una reacción en cadena. En julio de 1945, en las postrimerías de la guerra, se efectuó una prueba denominada “Trinity” para revisar la efectividad de la bomba. Unas semanas después Estados Unidos dejó caer dos bombas en las ciudades japonesas Hiroshima y Nagasaki, poniendo fin a la Segunda Guerra Mundial y convirtiendo a Oppenheimer en el “padre de la bomba atómica” en vista de su liderazgo en el proyecto.

Al término de la guerra fue nombrado presidente del General Advisor Committee de la recién creada Comisión de Energía Atómica de Estados Unidos (United States Atomic Energy Comission). Había dado muestras de pesar por las muertes civiles que la bomba atómica produjo y se opuso firmemente al desarrollo de la bomba de hidrógeno, que sería más potente que su antecesora. En los años 50 se constituyó un ambiente anticomunista en todo el país; Oppenheimer fue denostado por sus antiguas tendencias izquierdistas y se convirtió en objeto de investigación.

En 1953 se le acusó de ser un riesgo para la seguridad y de tener nexos con comunistas, lo que lo privó de buena parte de su poder político y de su acreditación de seguridad por parte de la Comisión de Energía Atómica.

Aunque se enfrentó a un período difícil volvió a la vida académica, dictó una serie de conferencias y se convirtió en Director del Instituto de Estudios Avanzados de Princeton. En la década de 1960 el gobierno de John F. Kennedy revaloró el trabajo de Oppenheimer y le otorgó el premio Enrico Fermi. Durante sus últimos años redactó varios trabajos acerca de la ética y la moral en la vida intelectual.

Robert Oppenheimer murió de cáncer de garganta y sus cenizas fueron esparcidas en la isla St. John.