Mary Anning

Lyme Regis, Inglaterra, 21 de mayo de 1799-Lyme Regis, Inglaterra, 9 de marzo de 1847

Mary Anning fue una paleontóloga y coleccionista de fósiles. Sus numerosos descubrimientos y sus trabajos en materia de Paleontología son de gran importancia histórica y sirvieron de base para la transformación del curso de la ciencia.

Orígenes humildes

La familia de Anning era disidente y humilde. Su padre trabajaba como ebanista y para adquirir un poco más de dinero buscaba fósiles para vender. La zona de Lyme Regis ya era famosa por los continuos hallazgos de esqueletos de animales prehistóricos que los corrimientos de tierra dejaban al descubierto. Con el tiempo Mary y su hermano Joseph comenzaron a participar en esta actividad, siendo ella la más entusiasta. Aprendió a buscar, desenterrar y limpiar los huesos y ayudó a la familia a venderlos en un puesto cuyos principales clientes eran personas de clase media.

Tras la muerte de su padre, Anning pasó estrecheces económicas pero continuó buscando fósiles en los acantilados de Lyme Regis. Tenía un talento especial para reconocer los huesos y aunque no cursó estudios profesionales debido a que estaban vetados para las mujeres, se convirtió en una experta en el campo y aprendió sobre geología y anatomía.

Descubrimientos importantes

Mary y su hermano hicieron de la venta de fósiles su modo de subsistencia. El primer descubrimiento importante sucedió en 1811, cuando Joseph encontró en un precipicio el cráneo de lo que pensó que era un cocodrilo. Entonces Mary dedicó algunos meses a desenterrar cuidadosamente los huesos y descubrió el esqueleto casi completo.

Vendió el ejemplar a Henry Hoste Henley, quien a su vez lo vendió a William Bullock para el Museum of Natural Curiosities (Museo de Curiosidades Naturales). Con el tiempo se observó que no era un cocodrilo, sino un animal prehistórico que atrajo la atención de las personalidades de la ciencia más importantes de Londres. El espécimen de Anning fue el primero en descubrirse completo y la especie a la que perteneció recibió el nombre de Ictiosaurio.

Cuando el esqueleto fue descrito se omitió el nombre de Mary Anning. Por su parte, ella continuó descubriendo más huesos de ictiosaurios y otros ejemplares. Con el tiempo su trabajo cobró relevancia, pero dados sus orígenes y su condición femenina, no pudo introducirse en la comunidad científica y en múltiples ocasiones no recibió el crédito por su trabajo.

A pesar de todo, se ganó la confianza de algunas personas y trabó amistad con muchos estudiosos. En 1820 pasaba por un grave período de crisis económica, por lo que uno de sus mecenas, el coronel Thomas J. Birch, organizó una subasta de ejemplares que le trajo dinero y buena reputación.

Mary era dueña de una curiosidad encomiable e hizo todo lo posible por aprender más. Se convirtió en experta en heces fosilizadas o coprolitos y sabía incluso más que muchas de las personas que le compraban. En 1821 William Conybeare y Henry de la Beche anunciaron el descubrimiento de un animal prehistórico al que se llamó Plesiosaurio, una especie de reptil marino cuyo esqueleto incompleto Anning encontró y preparó, pero una vez más, su nombre permaneció en la sombra.

En 1823 halló un esqueleto completo de plesiosaurio e hizo un boceto del animal. No se le mencionó en la presentación del descubrimiento, pero éste atrajo de nuevo la atención de la comunidad científica. En 1826 encontró una especie de tinta seca dentro de un fósil de belemnite (un molusco prehistórico), y comparó esta característica con la de los modernos cefalópodos.

Sus siguientes descubrimientos fueron los huesos del Pterodáctilo en 1828 y del Squaloraja (un pez) en 1829. Un año después encontró otro ejemplar de Plesiosaurio.

Legado

Mary murió de cáncer de mama. Puesto que careció de estudios no fue considerada una científica, pero su incansable labor como paleontóloga autodidacta llevó a su posterior reconocimiento por la comunidad científica. 

Durante una de sus frecuentes dificultades económicas su amigo William Buckland abogó para que ella recibiera una pensión anual del gobierno británico en vista de sus contribuciones, y tiempo después de su muerte se convirtió en la primera mujer en ser incluida en el registro de muerte de la Sociedad Geológica de Londres.

Mary Anning fue una mujer que trastocó la historia. Gracias a su trabajo  se comprendió parte de la vida prehistórica y se cambió el curso que la ciencia en este campo había tomado.